La proteína

La proteína, desmontando mitos

DESMONTANDO MITOS

 

Si eres vegana no tienes suficiente proteína = Falso

¿Eres vegana? ¿No comes carne? ¿Y de dónde consigues las proteínas?

 

Sin duda, esta es una de las preguntas más frecuentes, entre otras,  a las que nos enfrentamos las personas veganas.

La idea de no conseguir suficiente proteína con una dieta 100% vegetariana es totalmente incierta y “preocupa mucho” sobre todo a personas que no son veganas.

En la mayoría de los casos, merece un aplauso la gente que tiene dudas y pregunta sobre salud y nutrición 100% vegetariana ya que implica que tiene curiosidad por aprender y en el mejor de los casos por cambiar su alimentación. Y mucho más si realmente lo hacen porque están empezando a darse cuenta de las atrocidades que cometemos con los animales, en este caso, para alimentarnos y que esto es totalmente innecesario y arcaico en pleno siglo XXI.

Pero en otras ocasiones tan solo lo hacen para intentar menospreciar, siempre sin argumentos, unos principios éticos y de justicia que cada vez calan en mas personas. Quizás unos principios con los que mucha gente se siente atacada porque les remueve la conciencia. También es curioso ver cuántos nutricionistas, expertos, científicos, antropólogos, etc….  salen de debajo de las piedras cuando entablan conversación sobre este tema con una persona vegana.

 

Aquí te damos las claves para responder de una forma clara y sencilla.

 

¡Empezamos!

El consumo de proteína, sobre todo en la cultura occidental, está sobrevalorado y sobrepasado. Consumimos demasiada, como casi de todo. Además la mayor ingesta de proteína en Occidente es de origen animal.

La proteína animal NO es beneficiosa, ni para la salud humana, ni para el mantenimiento sostenible del Planeta.  Además el consumo de proteína animal es una de las causas principales y origen de infinidad de enfermedades como: cáncer, obesidad, hipertensión, colesterol malo, dolencias cardiovasculares, osteoporosis, cálculos renales, etc. Pero seguiremos hablando de esto más adelante.

 

¿Qué es la proteína?

Básicamente es un conjunto de aminoácidos establecidos en un orden determinado, pudiendo éste variar, dando lugar a diferentes tipos de compuestos. Es, a su vez, uno de los tres macronutrientes (junto con los carbohidratos y las grasas) que forma una parte esencial de nuestra vida.

Todos los tejidos de nuestro cuerpo tienen un componente proteico. Además de esta función estructural en nuestro organismo, este macro nutriente es responsable de expresar información genética. Tiene funciones enzimáticas, hormonales, de transporte, defensivas, contráctiles, sirve como el último recurso para la obtención energética, etc.

 

No es un invento vegano

La postura de la Asociación Americana de Dietética con respecto al vegetarianismo y la proteína es la siguiente:

“…es posible cumplir los requisitos proteicos cuando se consume una variedad de alimentos vegetales y se llenan las necesidades energéticas (calorías). Diversos estudios indican que consumir a diario una diversidad de alimentos del reino vegetal puede proporcionar todos los aminoácidos esenciale. Por lo cual no es necesario consumir proteína complementaria en la misma ingesta.”

Siempre que estemos consumiendo variedad de alimentos vegetales, como recomienda la Asociación Americana de Dietética, nuestro cuerpo sabrá perfectamente sintetizar todos los aminoácidos para darnos la cantidad necesaria de proteína. Esto no significa que no pasa nada por comer patatas fritas todo el día o cualquier tipo de comida basura. Hay que seguir una alimentación sana y equilibrada. Por lo tanto, si estamos tomando en variedad y cantidades adecuadas alimentos vegetales no tenemos que preocuparnos por la proteína.

 

Sin duda un nutriente muy importante

Pero tan mala es su carencia como su consumo en exceso. Por ello vamos a revisar nuestros requisitos proteicos.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que entre un 10-15% de tu ingesta calórica diaria provenga de las proteínas, intentando acercarnos más a la franja inferior de este rango.

¿Sabías que incluso para los que no comemos animales es muy fácil sobrepasar esta cifra? Hay una obsesión por este macro nutriente. Nos han “inculcado” que hay que tomar proteína animal para nuestro desarrollo: Falso. Que sin proteína animal no tendremos músculos: Falso. Nuestro organismo realmente ni requiere tanta cantidad y tampoco le importa de donde venga, siempre y cuando consiga los aminoácidos esenciales. Además, está científicamente demostrado que una alimentación 100% vegetariana bien formulada y equilibrada es apta para cualquier edad.

 

Las proteínas vegetales

 

Proteínas 100% vegetales

Hay infinidad de alimentos vegetales ricos en proteína: legumbres (alubias, cacahuetes, derivados de la soja como el tofu, tempeh, etc.), frutos secos y semillas (nueces, almendras, semillas de calabaza,…).

Los cereales y las verduras también aportan una cantidad significativa y suficiente. Hay proteína incluso en las zanahorias. Una zanahoria mediana tiene aproximadamente medio gramo. Todos los alimentos vegetales tienen proteína. Debemos pensar porqué nos han enseñado que las únicas fuentes de proteína son la carne, el pescado y los huevos. Hay una razón fundamental: ¡A las grandes multinacionales no les interesa! Más adelante lo veremos.

 

La pirámide nutricional

Como muestra nuestra pirámide nutricional tenemos una gran cantidad de alimentos que tomados en las cantidades apropiadas nos dotarán de una salud de hierro.

 

Pirámide de alimentación vegana

Por eso a través de la proteína de los vegetales conseguimos sin ningún problema los aminoácidos necesarios. Lo hacemos de una forma mucho más sana y lo más importante, sin hacerle daño a ningún animal. Esto es contrario al pensamiento de la medicina tradicional por simple desconocimiento, comodidad, desinformación o hábitos creados. Por no hablar del gran perjuicio económico que esto causaría los grandes lobbies cárnicos y farmacéuticos si esto se difunde y cala en la población mundial.

 

La gran manipulación

¿Por qué nunca nos han dicho que las lentejas o la avena también tienen gran cantidad de proteína?

Pocos grupos existen con intereses políticos o económicos por las legumbres o las verduras. Las grandes multinacionales gobiernan el mundo y nos manipulan a su antojo.

Precisamente la industria ganadera nos convence de la necesidad de consumir mucha proteína y, por supuesto, que ésta sea de origen animal.

 

Intereses creados

Pero ¿qué interés tienen en que consumamos proteína animal?

Solo hay una respuesta: porque les sale mucho más barato y sus beneficios se multiplican.

Por supuesto, poco les importa a las grandes marcas el sufrimiento de los animales, nuestra salud o la sostenibilidad de nuestro Planeta. Solo les importa las ganancias que tengan a costa de lo que sea y de quien sea. Además con el gran consumo de proteína cárnica las farmacéuticas se aseguran siempre una gran y fiel clientela de enfermos.

 

¿Y cómo es la deficiencia proteica?

Existe un término científico: kwashiorkor.

Se trata de la enfermedad que vemos en países donde hay pobreza descontrolada debido a la escasez de alimentos. Todos hemos visto esas imágenes de niños con distensión abdominal, piel decolorada, etc. Así es la deficiencia proteica.

¿Conoces a alguien con kwashiorkor en este país? Seguramente que no, debido a que no es característico de estas sociedades en las que nos pasamos de calorías en cada comida, especialmente de proteína.

Aún así, si no cumplimos con nuestros requisitos energéticos es posible no llegar al nivel proteico necesario. Ejemplos de grupos que pueden no obtener suficiente proteína serían personas con anorexia, depresión, pobreza, pérdida de apetito por enfermedad, o gente que sigue dietas demasiado estrictas. En estos casos, al no consumir suficientes calorías, no se está consumiendo suficiente proteína. Pero esto, obviamente, no sólo le puede ocurrir a vegetarianos o veganos. Cualquiera podemos llegar a sufrir estas experiencias independientemente de cómo y qué comamos.

Este exceso de proteína, fundamentalmente de origen animal, es lo que está causando tantos problemas, ya que está vinculado en un porcentaje muy alto al cáncer, la gota, problemas renales, osteoporosis, entre otros. Esta sociedad cada vez más enferma consume más proteína de la que necesita y la mayor parte es de origen animal.

 

Consecuencias negativas de la proteína animal

Dejemos de momento a un lado la catástrofe medioambiental (de la que hablaremos en otro artículo) causada por la crianza de animales para el consumo humano. Solo adelantar un pequeño apunte:  producir 10 kilos de carne de cerdo exige la misma superficie que cultivar 240 kilos de hortalizas y para una hamburguesa de 100 gramos se utilizan 2.500 litros de agua. Ahora enfoquémonos en las consecuencias de las dietas basadas en proteína de origen animal.

Éstas suponen una ingesta superior de calorías, colesterol, sodio y grasas saturadas, los cuales están directamente asociados con las enfermedades evitables (mayormente presentes en países desarrollados) como la obesidad, las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión arterial, además de problemas renales. Una dieta alta en proteína animal provoca un aumento de la excreción urinaria de calcio. Esto puede derivar en descalcificación de nuestros huesos, aumentando nuestro riesgo de fracturas y osteoporosis. Como vemos, consumir proteína de esas fuentes tiene sus consecuencias.

Pero no olvidemos que la peor y más terrible consecuencia es el sufrimiento y la muerte innecesaria de millones de animales para consumo humano.

 

El poder de la elección

Por último, pensemos un momento en los animales más fuertes de esta planeta: jirafas, elefantes, búfalo, gorilas,… Son animales vegetarianos. Su fuente de proteína son las plantas.

¿Sabías que nuestra fisiología se asemeja más a la de los herbívoros que la de los animales carnívoros?

Mira este artículo: PETA, los humanos no somos carnívoros

Artículo de PETA

 

Pero independientemente que los seres humanos seamos omnívoros, el caso es que podemos elegir. Esto es lo que nos distingue de los animales no humanos, el libre albedrío o ¿no? Lo cierto es que la evolución nos ha llevado a dejar de cometer aberraciones que hace siglos se consideraban “normales” o estaban aceptadas socialmente. Por ello el ser humano también debe evolucionar con respecto a su relación con los animales.  En un futuro todos los terrícolas serán veganos, aunque solo sea por necesidad, por sobrepoblación y por falta de recursos, ya que nos los estamos cargando de una forma vertiginosa.

En resumen,  hay que empezar a rechazar el mito de que las personas veganas tenemos que preocuparnos por la ingesta de proteína más de lo que tiene que hacerlo una persona con una alimentación omnívora. Es decir la dicotomía de las necesidades nutricionales de los vegetarianos y los que no lo son.

Todos deberíamos asegurarnos de estar consiguiendo los nutrientes necesarios y suficientes para estar sanos en cuerpo y mente, tanto veganos como no veganos. Y además no solo hacerlo a nivel individual sino también como partes de un ecosistema mundial.

En efecto, es posible tener carencia de proteína, pero no vivimos en una sociedad que consume demasiado poco de nada. No tenemos enfermedades de deficiencia, sino de excesos.

Friends not food

 

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