Es su piel

Foto: Born free USA

El origen del uso de pieles

El primer uso de pieles de animales se remonta millones de años atrás con el Homo Erectus, allá por el Pleistoceno.

La primera glaciación de la era cuaternaria se inició hace algo más de 1 millón de años y fue más intensa que la anterior. Por lo que el Homo Erectus sobrevivió, entre otras cosas porque aprendió a valerse del fuego. Por aquel entonces no sabía producirlo ni controlarlo, sino que se lo encontraba cuando un rayo incendiaba un árbol y lo que hacía era intentar mantenerlo. Aprendió a conservarlo como algo valioso.

La glaciación terminó hace unos 700.000 años y no debió de pasar mucho tiempo hasta que el Homo Erectus aprendió a controlar el fuego. Esto le supuso una mayor protección frente al frío y los animales carnívoros, así como la posibilidad de dejar de alimentarse carne putrefacta y poder digerirla mejor que cruda. También descubrió que con la piel de los animales que mataba para alimentarse podía abrigarse. Este, en resumen, es el origen del uso de pieles de otros animales por parte del hombre.

A lo largo de la historia el ser humano ha continuado utilizando la piel de los animales para vestir.

 

Pero ¿por qué seguimos utilizando pieles? 

¿No hemos evolucionado? ¿De verdad necesitamos seguir torturando, masacrando y asesinando animales en pleno siglo XXI para poder vestir? ¿Por qué todavía hay industrias que venden prendas hechas a costa del sufrimiento de animales?

Las respuestas son claras: Porque hay personas que las compran. Por la simple y estúpida vanidad humana. Porque como en otras industrias que explotan animales, en muchas ocasiones, les sale más barato y sus beneficios son enormes.

Es totalmente innecesario que seguir matando animales para llevar su piel con la variedad de materiales libres de crueldad de los que disponemos hoy en día. Hay infinidad de tejidos que no tenemos que robar a los animales como el algodón, el bambú, el cáñamo y la fibra, etc. Telas alternativas que están ampliamente disponibles como poliéster o los acrílicos. Tejidos sintéticos que incluso imitan a la piel de los animales sin tener que recurrir a robarles la suya.

A veces parece que seguimos en la Prehistoria o en la Edad Media.

 

Stop uso de pieles

En pleno siglo XXI, más de 50 millones de animales son asesinados anualmente para dar cobertura a un sector del mercado vanidoso, sin sensibilidad y falto de conciencia y respeto hacia los animales.

 

Cuero, ante, napa, serraje, nobuck = piel de animal

Hoy en día, por suerte, cada vez es más frecuente encontrar calzado, bolsos, carteras y todo tipo de complementos de materiales sintéticos o naturales libres de crueldad.

Pero, por desgracia, todavía hay personas que prefieren artículos de piel animal. El cuero está presente en demasiadas prendas de vestir y accesorios personales, como en toques que pasan desapercibidos como en la etiqueta de unos pantalones vaqueros. También se usa con frecuencia para tapicería en muebles o asientos de automóviles.

Como ya vimos en la introducción después de millones de años todavía se sigue utilizando la piel de otros animales de forma innecesaria y apoyando a una industria de lo más cruel.

La mayor parte del cuero se obtiene de las vacas. La producción de cuero comparte un concepto erróneo común con los productos lácteos. A menudo se asume que el cuero es un mero subproducto de la carne y que comprar y usar cuero no contribuye a una industria brutal y profundamente inmoral. Esta es una suposición falsa. 

La industria del cuero

Gran parte del cuero vendido en todo el mundo proviene de animales asesinados principalmente por su piel.

Aunque sí es cierto que, al igual que con los lácteos, el cuero y la carne son industrias que se sostienen mutuamente.

Hablando de este tema con algunas personas no veganas, siempre me transmiten que creen que no se mata a la vaca para obtener el cuero, si no que al matarla para alimentación ya de paso se aprovecha la piel. Falso. Como ya hemos mencionado existe un mercado específico de la piel de animales.

Es decir, que equivocadamente a lo que la gente cree, existe una industria específica que mata animales solo por su piel.

No uses pieles

En términos económicos, la piel de una vaca es aproximadamente el 10% de su valor total para la industria. Esto hace que en realidad la piel sea la parte más rentable del cuerpo de la vaca.

No olvidemos que para la industria una vaca no es un animal que puede sufrir, sentir dolor o miedo. Para la industria solo es un objeto de consumo que se venderá por piezas y del cual se obtendrán unas ganancias.

Por ejemplo, cuatro kilos de cuero, valen considerablemente más que cuatro kilos de carne.

El cuero ayuda a que la industria de la carne y la ganadería sean rentables.

Muchas personas ya son conscientes de la brutalidad de la ganadería, pero estos estándares de la industria solo aumentan la inmoralidad de matar un animal para nuestros propósitos totalmente innecesarios y frívolos de vestimenta.

Las pieles de otras especies

El cuero también se obtiene de otros animales en cantidades menores comparándolo con los volúmenes de la producción de la piel de vaca. Pero aún así se asesinan millones de:  Cerdos, cabras, ovejas y corderos, gatos y perros, ciervos, alces, búfalos, bueyes, yaks, caballos, canguros, serpientes, caimanes, cocodrilos, elefantes, avestruces, peces, tiburones, etc…

Los productos que resultan de su asesinato generalmente se usan para la ropa, complementos, decoración del hogar, y generalmente se publicitan como algo de moda o de lujo.

A pesar de su enorme presencia en el mercado, el cuero se puede reemplazar fácilmente con alternativas naturales y sintéticas. La lista de textiles no animales disponibles es demasiado numerosa como para incluirla en su totalidad aquí, pero incluye: algodón, mezclilla, cáñamo, caucho, fibra acrílica, etc.

¡¡Hasta existen imitaciones de pieles de animales que a veces nos hacen dudar!!

Si no quieres cooperar con esta terrible crueldad solo tienes que leer detenidamente las etiquetas.

Por suerte, a medida que las personas evolucionamos y tenemos una mayor conciencia y sensibilidad hacia los derechos de los animales no humanos, existe una mayor demanda de estos productos libres de crueldad.

 

El pelo

 Otra de las terribles industrias que se lucran con la tortura, el sufrimiento, el miedo, la confinación y por último el asesinato de animales, es la peletera.

Su muerte es tan terrible como su vida. Hacinados en jaulas esperando un terrible final.

Animales enjaulados antes de ser asesinados

Sobre todo pequeños animales como visones, zorros, conejos atrapados dentro de jaulas. Las jaulas son apenas más grandes que sus propios cuerpos. Estos pobres animales viven entre sus propias heces, sin poder moverse, sin suficiente comida ni agua. Aterrados, ateridos de frío o agonizando por el excesivo calor, con terrible heridas en sus pies debido a las ranuras de las jaulas de metal.

Animales a los que electrocutan con una barra de metal conectada a la batería de un automóvil (esto es verídico), paralizados por la descarga eléctrica y desollados vivos. 

La piel de estos animales es enviada alrededor del mundo para hacer abrigos, forros y otras prendas.

Si no hay demanda no hay oferta. Es una regla muy sencilla de los mercados. Si la gente deja de comprar este tipo de artículos se acabará el comercio de las pieles. No colabores con la crueldad.

No uses la piel de otros animales

 

Lana, cashmere , angora

La lana es ampliamente utilizada en la producción textil. Incluso en algunos casos donde la lana no es la fibra principal, es probable que la encuentre en vestimenta, ropa de cama e incluso alfombras y colchones.

La lana a menudo tiende a ser considerada como un tejido no cruel por muchos defensores de los animales porque su obtención no requiere la muerte del animal, a diferencia de la producción de carne o el cuero, por ejemplo. Esto es falso y además  detrás de esta industria se esconde una crueldad terrible.

La producción de lana es una industria

Como cualquier otra rama de la industria ganadera, el comercio de la lana prospera mercantilizando animales y tratándolos como recursos para el consumo humano. Convierte a criaturas sensibles en unidades de producción, con lo que las condena a una vida de sufrimiento, abandono, abusos y cautiverio al servicio de beneficios económicos.

En esta sociedad capitalista y de consumo en la que vivimos la máxima es: El tiempo es dinero.

No es cierto que a las ovejas se las esquile con cuidado y cariño. Y aunque así fuera no se debería de hacer, ya que la lana es su pelo, es su abrigo. No tenemos porqué quitársela.

Podemos creer erróneamente que las ovejas deben ser esquiladas, pero la realidad es más complicada. Las ovejas no domesticadas producen solo la cantidad de lana que necesitan para sobrevivir en su clima.

Este tema es paralelo al de las “vacas lecheras”. Las vacas no son lecheras. Solo tienen leche cuando dan a luz a sus crías. Otra cosa es que en la industria ganadera no repare en obligar y preñar a las vacas para luego robarles su leche una y otra vez hasta extenuarlas.

Al igual que se crían pollos y cerdos para que crezcan tan grandes que sus patas ya no puedan sostenerlos, el hombre ha utilizado la ingeniería genética para manipular la producción de lana de oveja para cumplir con sus expectativas económicas.

Las ovejas salvajes no necesitan ser esquiladas.

 

Foto: Pixabay

Sin la interferencia humana, las ovejas tienen la lana suficiente para protegerse de las temperaturas extremas, proporcionándoles un aislamiento efectivo contra el frío y el calor. Es su abrigo y los humanos se lo estamos robando.

Las ovejas domesticadas han sido manipuladas para producir un exceso de lana para cubrir la demanda de la industria. En efecto, hemos vuelto el cuerpo de la oveja contra la oveja. La esquila, que es, en sí misma, un proceso brutal en el que los animales asustados se ven obligados a someterse, ocurre a principios de la primavera, lo que deja a las ovejas vulnerables a la exposición solar.

La mayoría de los esquiladores son pagados por volumen, motivados para trabajar lo más rápido posible, con poca consideración por el “bienestar” de las ovejas. Esto hace que corten partes de los animales  en el proceso. Su cuerpo, pezones, rabo, etc… Estos animales en raras ocasiones son tratados y curados por lo que suelen morir agonizando y desangrados. En algunos casos se les cose de mala manera sin anestesia allí mismo lo cual además de una aberración por el dolor que esto les ocasiona también puede derivar en infecciones muy graves y mortales.

La crueldad del esquilado de ovejas

¿Sabías que las ovejas son seres amables que sienten dolor, miedo y soledad?

Lo he comprobado en una visita a un Santuario. Son animales sociables y dulces. Incluso después de pasar por maltratos brutales, son confiadas.

La idea de que las ovejas son “tontas” es un tópico creado como siempre por el hombre. Está demostrado que tienen una memoria espacial muy bien desarrollada. Por mucho que los pastores las obliguen a ir en rebaños pareciendo que lo hacen por propia voluntad.

La lana de oveja, al igual que el pelaje de otros animales, no es un tejido y no nos pertenece. 

Las ovejas no son los únicos animales utilizados para su lana. La cachemira se deriva de las cabras, y el angora de conejos. La lana de alpaca también está aumentando en popularidad. Si no deseas contribuir a la industria abusiva de la producción de lana, revise las etiquetas de la ropa antes de comprar.

No compres prendas con lana.
La lana es de las ovejas. No colabores con su tortura.

La seda

 Asociamos la seda con el gusano de seda. Sin embargo, la seda es una fibra producida naturalmente por varios insectos diferentes, incluídas las arañas, cuyas reservas de seda también se han explotado en experimentos médicos y militares.

Hoy en día hay sedas sintéticas de fibra de celulosa que resultan difíciles de distinguir de las reales. Pero lamentablemente, la práctica arcaica de usar seda de insectos sigue siendo tan común como siempre.

Pañuelos, corbatas, pareos, lencería, sábanas… la industria textil todavía utiliza mucho la seda. Sin embargo, lo que muchas personas no saben, es que hay seda en lugares  menos obvios, como paracaídas, llantas de bicicleta, cigarrillos, suturas para cirugía o incluso en productos cosméticos.

La mayoría pensarán que los insectos no importan o que no sufren en este proceso. Esto no es cierto. Aunque sí es un hecho real que los insectos no provocan demasiada empatía entre la mayoría de los seres humanos. Pero dejando la empatía a un lado debemos respetarlos como a cualquier otro animal. No debemos eliminar a los insectos de la consideración moral solo porque nuestro conocimiento sobre estos seres diminutos es incompleto.

El proceso de la seda

Justo antes de su metamorfosis en polillas, los gusanos hacen girar fibras para tejer los capullos. El proceso natural es que la polilla mastica su salida del capullo una vez que se completa la transformación. Pero en la industria la seda se produce en masa a través de la cría y la domesticación de los gusanos de seda granjas industriales. Cuando las orugas entran en la etapa de pupa de su desarrollo, sus capullos se sumergen en agua hirviendo. Esto mata a los gusanos de seda de una manera terrible.

La crueldad del proceso de la seda
Foto: Trusted Clothes

Aproximadamente de 15 a 20 gusanos de seda se matan para producir un solo gramo de seda.

Existen otros métodos para producir seda que no causan la muerte del insecto pero por cuestiones éticas no estamos de acuerdo. Recordemos que el principio del veganismo se basa en el respeto hacia los animales y esto lleva a no robarles lo que es suyo por naturaleza.

Los gusanos de seda utilizados en estos métodos de producción sin muerte se crían con fines de producción a costa de su propia salud y bienestar. Las polillas adultas no pueden volar porque sus cuerpos son demasiado grandes y los machos adultos no pueden comer debido a partes bucales poco desarrolladas.

 

Las plumas

Otra de las terribles industrias que están al servicio de la moda es la de las plumas.

No solo las plumas de pato, se utilizan las plumas de muchos animales como simple adorno, por ejemplo de faisán o de otras aves exóticas.

Las plumas en algunos casos son fáciles de detectar, por ejemplo, en pendientes o colgantes,  pero también pueden ocultarse en abrigos, chaquetas y otras prendas de vestir. Además son utilizadas en el hogar ya que se usan como relleno en almohadas, nórdicos y cojines.

La gran demanda de plumas de la industria de la moda ha dado lugar a una táctica conocida como “desplume en vivo”, que es exactamente lo que suena. Los trabajadores arrancan las plumas de los gansos cuando están vivos provocándoles un terrible dolor además de miedo y estress.

Foto: Peta.org
Foto: Peta.org

Sujetan las patas de las aves para evitar que escapen, las ponen boca abajo y comienzan a arrancarles con violencia sus plumas. Imagínate el dolor si te quitaran el pelo a tirones y con ello parte del cuero cabelludo. Pues esto es lo que les pasa a los gansos, patos, etc…

Hay vídeos muy claros donde se les oye chillar de dolor, sangrar, se ve cómo se les rasga la piel.

Este proceso se hace hasta 6 veces al año (en el caso de que sobrevivan) hasta que ya no sean productivos y entonces se les envía al matadero. Tal vez sean forzados a comer hasta que estén preparados para ser vendidos como carne o mueran por fallo del hígado para producir foie gras.

Independientemente de su destino, llevan una vida llena de traumas. Los animales criados en granjas industriales no vuelan, ni pueden darse los baños de tierra que tanto les gusta y que les priva de su instinto natural.

Si bien los Estados Unidos y el Reino Unido han prohibido el desplume en vivo , la práctica aún se emplea en otras partes del mundo, particularmente en China (que produce el 70 por ciento de las plumas del mundo) y en algunas partes de Europa del Este.

 

En resumen:

Ahora después de saber todo esto cuando vayas a comprar, piensa, visualiza a los animales libres o en jaulas sufriendo. Tú eliges, recuerda que hay productos éticos y sin crueldad.  Si decides comprar en la tienda online de Espacio Vegano, tu tranquilidad está asegurada ya que todos los productos han sido seleccionados desde una cuidadosa valoración de los materiales.  No encontrarás nada que lleve piel, cuero, pelo, lana, seda o plumas.

 

Ser cruel no está de moda
Ser cruel nunca va a estar de moda

 

 

 

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