El calcio

El calcio de origen animal no es bueno para el ser humano

 DESMONTANDO MITOS

Si no tomas leches tus huesos serán débiles = FALSO

 

Una de las grandes mentiras que nos han inculcado desde pequeñas es que para obtener calcio debemos de consumir productos lácteos de otros animales.

Bebe leche, come queso, toma yogures o tus huesos se romperán.

Ese es el miedo y la manipulación que ejerce el monstruo de la industria láctea para que seamos adictos consumidores de estos productos.

Somos fácilmente impresionables y manipulables sobre todo cuando, supuestamente, nuestra salud está en juego. Pero ¿por qué hay personas que llevan toda la vida consumiendo lacteos y aún así padecen de enfermedades como la osteoporosis?

Analicemos a continuación qué es el calcio, por qué es necesario y dónde se puede encontrar en la naturaleza.

 

¿Qué es el calcio?

El calcio es un mineral, es decir, es un compuesto inorgánico que se halla en la superficie o en las diversas capas de la corteza del globo terrestre.

Nutricionalmente, es un macro nutriente. Lo necesitamos en cantidades relativamente grandes, de ahí que se mida en miligramos. Es el mineral más abundante en el organismo, dado que es un componente fundamental de nuestros huesos junto con el fósforo. También participa en la transmisión nerviosa, la contracción muscular y forma parte de la estructura de varias enzimas.

Es importante subrayar que la vitamina D aumenta su absorción y disminuye su eliminación. Un déficit de este mineral puede derivar en raquitismo u osteoporosis, mientras que un exceso puede llegar a producir piedras en el riñón.

 

¿Dónde se encuentra el calcio?

Ahora sabemos lo que es el calcio, pero, ¿sabemos dónde se encuentra? Como buen mineral lo hallamos en la tierra. Y en los productos que la Tierra nos da (los vegetales), es donde encontraremos las mayores cantidades y el adecuado para nuestro cuerpo. El calcio de fuentes vegetales es el que asimilaremos correctamente por naturaleza.

 

El calcio está presente en la corteza de la Tierra

Hay multitud de alimentos 100% vegetales que contienen el calcio necesario para nuestra salud.

¿Sabías que 100 grs. de semillas de sésamo triplican el calcio de un solo vaso de leche?

Sí, claro que la leche de vaca tiene calcio. Cada animal lo obtiene en su alimentación. Pero este calcio es parte del alimento que cada madre genera para su propio hijo, el de su propia especie.

Además, la naturaleza es sabia y cada leche materna posee una formulación especialmente “diseñada” para alimentar a las crías de su misma especie y no a las de otras.

Contra natura

La alimentación que predomina en las explotaciones de vacas, hoy en día, pocas veces proviene de los pastos naturales, sino de concentrados que se les suministran en el pienso que les dan en las naves donde las tienen recluídas.

En España, la mayoría de las explotaciones de vacas destinadas a producir leche son intensivas. Tanto a nivel industrial como local, se les ordeñan mecánicamente un mínimo de 3 veces al día. Si los productores les permitieran pastar libremente, sería muy costoso y laborioso juntarlas cada vez que tuvieran que llevarlas a las máquinas de ordeño.

Así que sin prado ni follaje, su dieta natural es bastante deficiente en calcio para justificar lo que ofrece la industria láctea. Por ello, para cumplir con las expectativas que nos venden de que la leche de vaca es rica en calcio, los productores suplementan los piensos de forma artificial.

Por ello el calcio que llega al consumidor no es natural y tampoco llega de la fuente original ni en las cantidades que dicen.

En resumen, el calcio está presente en la tierra. Los vegetales se nutren de este calcio. Los animales comen vegetales (en el mejor de los casos).

¿De verdad sigues creyendo que es lógico obtener el calcio de la leche de los animales en vez de la fuente vegetal directamente?

El calcio vegetal

 

¿Cuáles son las mejores fuentes de calcio?

Las mayores fuentes vegetales de calcio son las semillas y los frutos secos. Pero no podemos dejar pasar la gran cantidad que nos aportan también algunas verduras, sobre todo las de hoja verde.  Otras fuentes de calcio son el tofu, la alubia blanca y los productos enriquecidos como las bebidas vegetales y cereales de desayuno. Para que se absorba mejor el calcio, conviene incrementar la exposición a (o la ingesta de) vitamina D.

Los suplementos solo son aconsejables para aquellas personas (veganas o no) que tienen deficiencia ya sea por su edad, por falta de exposición al sol o por motivos de salud.

Además el calcio de origen vegetal es mejor recibido por nuestro organismo y más fácilmente asimilado. Luego veremos por qué.

Fíjate en esta tabla.

 

La fuentes vegetales con mayor cantidad de calcio

 

¿Cuánto calcio necesitamos?

Para conocer la cantidad aproximada que necesitamos de calcio o de otros minerales, podemos consultar tablas de recomendaciones, como la de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA).

Puedes ver la tabla recomendada de nutrientes AQUÍ

Nos dan ideas de las etapas vitales en las que requerimos más cantidad de ciertos nutrientes (en este caso, de calcio). Por ejemplo, en la niñez el cuerpo necesita algo menos que en la tercera edad, y, naturalmente, durante la gestación y lactancia, la mujer es cuando más necesita este mineral.

 

Los lácteos de otras especies son veneno para nuestra salud.

El calcio de los lácteos ataca directamente al fósforo de nuestros huesos por lo cual en vez de asimilarlo, lo que hace es descalcificarnos. También acidifica el pH del organismo, lo que supone una puerta abierta a inflamaciones crónicas y enfermedades degenerativas, incluido el cáncer.

¿No te has preguntado por qué los médicos retiran el consumo de carne y lácteos a los pacientes que padecen esta enfermedad?

Además nuestro estómago no es adecuado para ingerir leche de otra especie. Existen dos enzimas, la renina y la lactasa, que son las encargadas de descomponer y hacer digestible la leche de vaca.

Dichas enzimas, en casi todos los seres humanos, dejan de producirse alrededor de los dos años. Cuando la leche entra al organismo y no encuentra dichas enzimas, sucede que el estómago tiene que hacer esfuerzos considerables por digerirla, y, a pesar de su enorme trabajo para que el alimento sea asimilado, no lo consigue del todo, así que la leche se queda en los intestinos adherida como una especie de pasta difícil de remover.

Con el tiempo, estas adherencias se fermentan, se secan, se hacen una especie de costra que, con los años, da lugar a severas innumerables enfermedades, entre las cuales encontramos problemas de la tiroides, diabetes, alergias de todo tipo, intolerancia a ciertos alimentos, excesos de flemas y mucosidades, tos y catarro, etc.

 

Datos reales

Sabías que Estados Unidos es el mayor consumidor de leche y también donde hay un mayor índice de osteoporosis. ¿Por qué si la fuente principal del calcio (según la industria láctica) es la leche y sus derivados, nos venden suplementos, complementos, vitaminas, alimentos enriquecidos en calcio? ¿Por qué le añaden calcio a la leche de vaca? ¿Por qué si la leche de vaca es “tan buena” le quitan la lactosa, las grasas y el resultado final es agua repleta de pus y antibióticos? (sí, lo has leído bien…. la pasteurización no elimina el 100% de estos microorganismos).

Os doy la respuesta: Nos engañan para lucrarse económicamente.

 

Más datos

¿No resulta curioso que seamos la única especie que insiste en consumir leche tras el destete, y que ésta, además, provenga de otra especie? Desde la misma página web de la FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, encontramos la siguiente información:

“…los macronutrientes como el calcio y fósforo son requeridos en niveles de 0,2 y 1,0 de la ración en base a la materia seca… El calcio y el fósforo favorecen la formación de huesos, la fertilidad y la producción de leche. Se encuentran en los cereales, vegetales y la sal.”

Nos han hablado siempre de la importancia de tomar leche para evitar la osteoporosis, pero si nos fijamos en las culturas que no la toman (culturas asiáticas y africanas, por ejemplo) sabemos que apenas existen casos de fracturas de cadera, algo muy común en edades avanzadas en individuos occidentales.

El Doctor T. Colin Campbell, bioquímico nutricional de la Universidad de Cornell, ha dedicado la mayor parte de su carrera profesional al estudio de la relación entre las culturas asiáticas (sus hábitos alimenticios) y la prevalencia de ciertas enfermedades, respaldando el comentario anterior de que la cultura occidental tiende a ser más susceptible a roturas de huesos.

 

Llamemos a las cosas por su nombre.

Como hemos comentado antes, se ordeña mecánicamente a la vaca varias veces al día. Por esta razón, tampoco nos dejemos engañar pensando que el producto que sale de las glándulas mamarias por este proceso sea tan puro. Este ordeño automático y las descargas eléctricas que produce, además de estrés, genera terribles heridas en la mamas.

Vacas explotadas

Estas heridas generan infecciones de todo tipo que suele tratarse con antibióticos. Esto da un nuevo significado al dicho “somos lo que comemos” al conocer que estas vacas también están expuestas a pesticidas y hormonas de crecimiento bovino.

La leche industrial, aunque esté pasteurizada/esterilizada (tratamientos de calor que pretenden reducir el número de patógenos viables o matar microorganismos), contiene otras sustancias que a la industria le interesa más denominar por su nombre científico: células somáticas .

La industria láctea llama al pus, células somáticas porque saben que si lo llamara por su nombre nadie consumiría sus productos. Los procesos de esterilización (pasteurización, UHT, etc.) supuestamente son medidas de seguridad para el consumidor, para eliminar todos los gérmenes. En realidad, estos procesos no “higienizan” la leche (continúa igual de sucia, con pus, sangre, antibióticos, hormonas y pestizidas) pero sí transforman sus cualidades convirtiéndola en un producto “muerto”.

Según nos informa José Juan Rodríguez Jerez, veterinario y autor del artículo La Contaminación en la Leche y Derivados, “…tras el ordeño, la leche tiene una contaminación que puede superar un nivel de 100.000 microorganismos por mililitro.” La culpa de esta contaminación es la manipulación y el contacto con las superficies, utensilios, tuberías, etc. Los principales riesgos para el ser humano se asocian a la existencia de residuos de sustancias químicas que se acumulan en la leche.

 

La adición al queso.

Es curioso que mucha gente reconoce verse capaz de dejar de tomar alimentos lácteos de origen animal excepto el queso.

¿Por qué existe tanta adicción al queso? En una palabra: casomorfinas. Éstas tienen un efecto parecido a los opiáceos y   se generan de manera natural en el intestino a partir de la caseína, la proteína de la leche. La razón de su existencia es lógica: mantener al ternero cerca para que quiera tomar leche al generar una agradable sensación de bienestar. Somos adictos a estos productos por culpa de estos opiáceos y pensamos que no pasa nada por tomarlos al ser algo “natural.”

Este componente natural tiene una función muy sencilla, que el bebé no se aleje demasiado de su madre y tenga la necesidad de volver con ella para comer. En otros artículos hablaremos de la crueldad que se ejerce sobre los animales en la industria ganadera, tanto cárnica como lechera o en la industria peletera, pero de momento os aconsejo leer este completo y estupendo artículo sobre la industria láctea de Respuestas Veganas.

Respuestas veganas nos habla sobre la cruedad de la industria láctea
Respuestas veganas nos habla sobre la cruedad de la industria láctea

 

Porque no debemos olvidar que el fundamento del veganismo va de justicia y respeto hacia los animales no de nuestra salud, ni de dietas.

En resumen, es completamente acertado decir que necesitamos calcio, como cualquier mamífero. Lo que no es cierto es la necesidad de conseguirlo mediante el consumo de leche de vaca o de otras especies animales.

Así que lo correcto tanto para nuestra salud como por justicia con los animales sería obtener el calcio directamente de su fuente principal: los vegetales.

No es tu madre no es tu leche

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